A continuación, la respuesta que un usuario de uno de tantos blogs (meneame) le da a este 'artículo' de Sara Gallardo:
http://i94.photobucket.com/albums/l92/yachi-chan/PATETICO.jpg
Aqui os dejo esto. Si alguien quiere mejorarlo y mandárselo, es libre de hacerlo. Tiene licencia DWTFYW (do what the fuck you want):
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La era de las nuevas tecnologías a traído infinidad de cambios, pero no para todo el mundo. Estamos ante el boom de Internet y, por supuesto, los capillitas sevillanos aún no se han enterado. Estos capillitas siguen estancados y tras siglos de paranoia colectiva siguen siendo, por mucho que nos sorprenda, reconocidos socialmente. Tienen muchos días del año dedicado a sus Santos; ¡quien nos lo iba a decir a las personas normales! Desde que algún desgraciado escribió la primera versión de su libro del fanatismo (la Biblia, por si alguien no sabe a que me refiero), y tras cientos de adaptaciones para controlar mejor a las masas, los capillitas sevillanos siguen tan motivados como siempre, tratando de escalar posiciones y que se les reconozca como el más fanático de su cofradia. Estos locos fanáticos son adictos a las cosas más extravagantes (pasear imágenes de torturados), extrañas (llorar ante un trozo de madera) e inútiles (llevar a hombros una carga pesada para nada). De hecho, el culto a la tradición, por estúpida que sea, es y será su primer mandamiento (los demás que les impone su religión se los suelen pasar por el forro).
Un capillita sevillano sin su imagen es como uno del Opus sin el "Camino". Y yo me pregunto... ¿que encontrarán en esos trozos de palo pintados con faldones para que puedan gustar tanto a esos lunáticos? Misterio sin resolver. Se pasan el día adorando a sus imágenes, tejiendo tapices con oro para sus pasos; algunos hasta se atreven a escribir en revistas locales de poca monta sobre temas que desconocen, y además con una visión llena de prejuicios; y en general actúan de manera ridícula que solo alguno de su secta es capaz de entender y compartir.
Existe más de un estereotipo físico para los capillitas sevillanos, como por ejemplo rubias de bote intentando aparentar, niñatos de papa enchaquetados y con unas patillas que dejarían en ridículo a Curro Jimenez, sonrisas profiden con dientes más blancos que las perlas del Caribe (www.escaparatedesevilla.es/staff.html), y en general una pinta de agilipollados que no se la soportan ni ellos de tanto mirar y adorar a sus maderos. Los capillitas sevillanos disponen de disfraces hechos por y para ellos, especialmente para sus días de fiesta. Curiosamente dichos disfraces, provistos de gran ornamentación, nos recuerdan a una panda de locos que hacían estragos en EE.UU. y que pertenecían a una organización cuyas siglas eran KKK. Quizás sienten afinidad con las ideas del KKK y las similitudes no quedan meramente en la indumentaria. Cuando no van disfrazados llevan ropa pija de marca, ya que para ellos es un símbolo de distinción importante. Cuanto más cara y más pija, mejor eres. No se sienten especialmente atraídos por piercings, tatuajes o cadenas, ni cualquier otra forma de expresión corporal que haya aparecido en los últimos 1000 o 2000 años.
En cualquier caso hay algo que tienen en común y que es visible a metros de distancia. La cara de gilipollas. Yo no se si la ponen a propósito para reconocerse entre ellos o si es que da la "casualidad" genética de que la tengan así, pero la verdad es que Rainman tenía cara de mucho más inteligente que cualquiera de estos personajillos. Aunque su participación en la sociedad es casi nula (salvo para las locuras que sus congregaciones imponen al resto de los ciudadanos), los capillitas sevillanos se consideran (y son) más fachas que Franco y obviamente, más católicos apostólicos que el Papa.
Dentro de sus siniestros grupos existen algunos líderes cuya ida de pinza sobrepasa al del resto. Me refiero al hermano mayor de cada cofradía o hermandad, o al hijo de puta manipulador según los llaman el resto de la población. El respeto que se le confía es de fanático total. Su nivel de sabiduría acerca de cualquier tema es menos que nulo, cosa que todos los discípulos menores imitan (a la perfección), creyendo por mera Fe las paranoias más grandes que nadie pudo inventarse. Están exentos de toda burla y de ellos vendrán siempre las mayores paranoias que serán acogidas con gran euforia por el resto (www.ayuntamientohuelva.es/ciudad/puerta/web/images/c1b01.jpg). ¡Que fanáticos son!
Pero los capillitas sevillanos, en realidad, no son buena gente. Se meten con todo aquel que es distinto a ellos: tienen muchos grupos a los que odiar (por ejemplo a las otras congregaciones, a la gente que profesa otras religiones, a los homosexuales, a los inmigrantes, a los negros...) y se creen que en realidad todo el mundo es así (por ejemplo creen que los heavies y los raperos se odian mutuamente). Se pasan toda la vida inventando cosas chorras, que para nada sirven (mantones, procesiones...). Están orgullosos de ser unos capillitas y, por supuesto, de ser sevillanos (olé!), y no tienen ningún pudor en ocultarlo. Piensan que siempre tendrán el poder que tienen sobre la sociedad y que esta no los segregará y creen, a pies juntillas, que algún día un ente sobrenatural dominará el mundo y hará arder a todos los demás en un fuego eterno -con ayuda de su Virjen, 'eso sí!- e intentan (como siempre han hecho) conseguir adeptos por doquier, empezando, como es natural, por sus propios hijos. Tengan cuidado porque SON una secta, una vez que se entra es muy difícil salir y, aunque se consiga, quedará estigmatizado y las secuelas serán irreversibles.
Solo me queda decir que: me cago en la puta madre que parió a todos los capillitas sevillanos, en las gilipolleces que dicen y hacen, me cago en su dios, en sus imágenes y que si me dieran a elegir entre no poder ducharme en toda mi vida pero evitar haber sido bautizado o haber sido bautizado y poder ducharme, indudablemente no me mojaría nunca por voluntad propia.
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Un saludo
Zerjillo
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